La vida es bella
Siempre tenemos la posibilidad de escoger . Pero muchas veces dejamos de ejercer esta posibilidad. Y las circunstancias, las emociones, la falta de tiempo, nos enfrenta a lo inmediato y lo resolvemos de forma rápida y atolondrada.
Nos falta abrir los ojos del corazón y dejar hablar a la inteligencia.
Sugiero partir de dar gracias por la vida, por las cositas pequeñas y bellas que sucenden a lo largo de un día. Mirarlas, aprisionarlas, sacarles el jugo. Meter ahí cabeza y corazón.
Comencemos por la mirada de un niño: es un canto a la vida, es un cúmulo de ternura que se desparrama y nos dice que lo miremos, que lo apachurremos, que veamos en ese cuerpecito la semilla de la grandeza creada. Y decir luego GRACIAS, GRACIAS, la vida es bella.
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